31 oct. 2012

EL GRAN AMOR





Cuando niñas soñamos con el gran amor, ese amor que nos llevará un día, ese príncipe encantado de los cuentos, el dueño de los castillos.
Luego, con los años, descubrimos que podemos tener distintos amores, los platónicos, los imposibles, los no correspondidos. Pero llega un momento en el que miramos los ojos de otro y una gran palpitación se apodera de nosotros, cosquillas en la panza, nos ponemos tontos como niños, sentimos ese no se qué que nos hace no querer separarnos, inventamos excusas para seguir hablando, pensamos que si por un momento nos alejamos de allí no lo volveremos a ver.
Y esas sensaciones se repiten una y otra vez aunque ya no lo tengamos a nuestro lado.
Y de pronto, mágicamente descubrimos que ese es el verdadero amor, el que queremos que nos acompañe de por vida, el que alegra nuestro espíritu, el que pone esa sonrisa tonta en nuestros labios.
Yo te encontré verdadero amor, una fría noche y aun te sigo teniendo, ahora, quizás por las circunstancias de la vida, un poco lejano, pero siempre presente, siempre conmigo para acompañarme, siempre alentando mis ideas locas, siempre sacando mis pensamientos tan locos como mis ideas de mi cabeza, demostrándome que todo es posible, que en verdad sos mi príncipe, el que no me deja caer, el que no me abandona, el que me colma de  felicidad cada día, el que me hace enojar y luego reír, el que seca mis lagrimas.
Y si, lo admito, seguís siendo mi gran amor, a pesar de mis errores, de esas locas decisiones tomadas en malos momentos.
Y te amo, aún te amo y no te puedo dejar ir, aunque me enoje, aunque tome distancia no puedo, porque en verdad mi vida no sería vida sin vos. Porque, ¿qué haría yo? ¿Con quién pelearía, ¿a quién le haría mimos y cosquillas? ¿A quién le robaría risas? No, en verdad ya no tendría vida.
Te amo, te amo, te amo, mi único y verdadero amor.






No hay comentarios:

Publicar un comentario