10/23/2012

AMISTAD A LA DISTANCIA




Amistad a la distancia,
Es la nuestra desde que nos conocimos.
Amistad a la distancia,
Es la que unió nuestras melancólicas almas.
Amistad a la distancia,
Es la que compartimos en la sala entre música, risas y charlas.
Amistad a la distancia
Bella y doliente amistad.
La que no me permite darte un abrazo cuando sobran las palabras.
La que no me permite en tu gran dolor secar tus lágrimas.
La que no me deja mirarte a los ojos para asegurarte que a tu lado estoy.
¿Pero sabes algo amiga?
Para nuestras almas no hay distancia
Para ellas no existe la distancia
Porque pase lo que pase ellas pueden viajar a unirse con su alma amiga.
Pase lo que pase ellas siempre pueden estar unidas.
En los momentos de grandes tristezas
O en los momentos de grandes alegrías,
Nuestras almas viajan a darse ese abrazo que tanto se necesita,
A secar esas lágrimas que se nos quedan en la garganta.
Amistad a la distancia es la nuestra amiga,
La que se desarrolla y atraviesa la pantalla
La que forjamos cada día
La que nos ayuda a superar la melancolía
La que simplemente
Se forjó y crece entre música, risas, charlas  y poesía.




LABERINTOS EN EL PARANA






A la orilla del río Paraná, en un lugar de Santa Fe, está el Club Náutico, hasta allí iba con mis amigas a pasar el día. Me encantaba ese lugar.
Desde la ribera se podían ver infinitas islas, todas verdes, los barcos de variados tamaños pasaban haciendo olas en el río.
Un día tuve la suerte de recorrerlo en lancha. El cielo semi nublado dejaba pasar algunos rayos de sol que se reflejaban en el agua poniendo en ella chispitas de plata.

La lancha parecía pequeña en un camino de agua donde el silencio absoluto se rompía con las olas que golpeaban en sus márgenes. Pequeñas islas de camalotes navegaban por el río poniendo su toque de color ¡eran tan verdes y brillantes bajo los rayos del sol!
Nos internamos entre las islas, el paisaje cambió completamente, el río, ahora, era angosto y a cada lado dominaba esa vegetación inmaculada, la claridad casi desapareció bajo un techo también, tapizado de verde, las ramas de enredaderas caían como cortinas, el sonido de los pájaros era lo único que se escuchaba.
Nos detuvimos un momento allí, en silencio, mis ojos se llenaron de todo aquel majestuoso paisaje, mis oídos se plagaron de los sonidos que emitían las aves, el aire era húmedo y se pegaba en la piel, se sentía el olor del río, mezcla de tierra, agua, vegetación y vida.
Sentí esa sensación de estar dentro de una película, es que el lugar, por momentos parecía mágico o de fantasía.
Luego, emprendimos el regreso, pero aún, a través de los años cuando recuerdo ese lugar, sigo experimentando la misma paz que me invadió en ese día.



AMOR A PRIMERA VISTA



Amor a primera vista sentí por vos, no sé cómo fue, no sé cómo, yo, que no creía mucho en esas cosas, que desconfiaba de los hombres, que en el fondo les temía, ahí estaba atontada, escuchando como hablabas, prestando atención a cada uno de tus gestos y a cada una de tus palabras, mirándote a los ojos y hundiéndome en ello llegué hasta tu alma.
¿Cómo puede ser? – Contemplándote pensaba- yo no creo en esto.
Bastó un día, una segunda salida y yo disfrutaba de tus besos y a vos completamente me entregaba totalmente confiada.
Y en esa noche te convertiste en todo para mi, amigo, confidente,  amante, el hombre con quien quería estar, el único en quien podía confiar.
Y hoy, veintitrés años después, ya nos conocemos totalmente, ya sabemos cómo y que somos. Nos basta una simple mirada para saber que pensamos.
Y seguís siendo el que me acompaña, el que mis locuras y proyectos avala. El que me hace reír, al que amo con todo mí ser, el que me hizo comprender que solamente me tenía que dejar amar y confiar.
Y seguimos caminado, con tropiezos y caídas, y ya no pienso di durara toda la vida. Solo disfruto de los momentos que compartimos y aun hoy me hundo en tus ojos y sigo buceando en tu hermosa alma.




ABUELO



_Vamos remolona, a levantarse.
Esas eran las primeras palabras que escuchaba en la mañana, abría mis ojos y estaba allí, una sonrisa, sus iluminados y pícaros ojos celestes y una gran bandeja con mi desayuno. 
_ Vamos, vamos. Tomá todo el desayuno, vestite y vení que te espero.
Recuerdo esa enorme taza blanca con una guarda, llena del más rico mate cocido, mis bizcochos con queso y dulce de batata y en un rincón algo, un pequeño regalo, lápices de colores, paquetes de figuritas, un juguete.
Terminaba mi desayuno, me vestía y salía a su encuentro.
Allí estaba, junto al mostrador
_ ¿Qué haces abuelo?
_ Acomodo las monedas – me decía
_ ¿Te puedo ayudar?
Primero era un no, luego giraba la cabeza y al ver mi cara de desilusión me acercaba un puñado de monedas
_ Bueno, buscá las que son iguales y armá pilitas altas como estas.
Yo feliz cumplía la tarea, ahí a su lado, sintiendo el olorcito dulce de su cigarro, ese que prendía y siempre descansaba en el cenicero.
_ No hay mas abuelo.
_ No, ya las acomodamos a todas – me respondía.
_Abuelo, ¿hoy viene el señor de las figuritas?
_ Si
_ ¿Me puedo fijar si hay un vale con premio?
_ Bueno
Y allá partía, sacaba la caja del mostrador, y él sabía lo que yo pensaba hacer, me sentaba en el piso y allí abría uno a uno los paquetes, las figuritas se iban amontonando y la caja ya estaba casi vacía.
_ ¿Y? – me preguntaba
_ No está abuelo – contestaba mientras seguía con mi tarea
_ ¡¡La encontré abuelo, la encontré!! – y corría a mostrarle el tesoro con una gran sonrisa – ¿Se la vas a dar al señor cuando venga así me trae mi premio?
_ Sí, claro, la dejamos acá para dársela cuando venga.
Y así transcurrían mis días. Aun hoy recuerdo el olorcito de su cigarro, el sabor del mate cocido con bizcochos con queso y dulce de batata. Y aun hoy recuerdo sus ojos celestes, casi transparentes, con su mirada tierna y cómplice avalando mis travesuras por ahí.
Te fuiste pronto abuelo, pero me dejaste tanta ternura y tan hermosos recuerdos, que aún hoy te sigo extrañando.




10/22/2012

LA CASA EN MEDIO DEL CAMPO




Eran vacaciones.
- ¿A dónde nos vamos? – pregunté yo.
- Un amigo me prestó una casa que tiene en el campo. Prepara tus cosas – fue la respuesta.
Mi valija estaba ya en el auto, subimos todos y partimos a un lugar para mi desconocido.
Luego de circular por la ruta, tomamos un camino de tierra que se unía a ella.
Legamos a una tranquera, mi padre la abrió y seguimos.
Al final se divisaba una casa, alrededor nada, monte y tierra.
No es que mis padres nos mintieran, es que no nos dieron toda la información, debieron decir que era una casa que estaba en el medio de la nada de un campo.
La casa era grande y sencilla, el dueño la abrió y  la mostro por dentro, un amplio living comedor, una cocina con todo lo necesario, tres dormitorios y un baño.
Dio las explicaciones sobre la electricidad y el lugar, nos mostró una bomba de agua manual que estaba atrás, - no se preocupen – dijo, el bombeau (aun recuerdo esta expresión) va a venir dos veces al día para cargar el tanque y me gusta explicar esto, era un tipo joven que llegaba religiosamente a la misma hora todas las  mañanas y bombeaba el agua manualmente durante un buen rato hasta que el tanque rebalsaba. Dejaba también  un balde que contenía “la leche recién ordeñada”.
Un día me preguntó si quería andar a caballo, le dije que no sabía y me explicó que podía traer uno al día siguiente y él me explicaría lo básico, que no me preocupara porque traería el más manso y así lo hizo.
A la mañana siguiente estaba allí el caballo, me dio unas instrucciones y me lo dejó.
Me subí, casi como si siempre lo hubiera hecho y partimos a recorrer el campo.
Dejé que el caballo me llevara por donde el sabia, después de todo yo no tenía donde ir, y comenzó poco a poco a alejarse de la casa.
Se internó en el monte, era un campo de tierra y espinillos, algunos pocos árboles verdes, cada tanto unos pastos con flores. El típico paisaje de un campo de sierras.
Estábamos lejos de la casa, lejos de la ruta, comenzó una zona con el piso forrado en piedra, llegamos al alambrado, el caballo giro hacia la derecha y siguió paralelo a él.
Al cabo de un rato la vegetación comenzó a ser un poco más verde y se empezó a sentir el ruido del agua correr, se sintió ese olor a tierra mojada, en el alambrado había una abertura y el caballo pasó.
Siguió caminado despacio y se detuvo casi como pidiendo que me bajara.
Me baje y camino despacio hacia el rio a beber.
Me senté en una piedra a esperarlo.
El rio corría manso saltando sobre algunas piedras, esquivando las ramas de algún árbol caído, se veían unos pequeños peces que nadaban entre las piedras que formaban pequeños diques en la orilla.
Algunos pájaros y loras pasaban entre las ramas de los árboles revisando sus nidos.
Nadie llegaba a ese lugar, no había allí ningún sonido que no fuera natural. Era el lugar ideal para una adolescente como era yo, a la que le gustaba tanto disfrutar de la paz y la soledad.
Y el caballo se dio vuelta, se acerco hacia mí y me miró como diciendo ¿vamos?, si, le dije, vamos.
Me subí y emprendimos el regreso, los dos en silencio, el con un andar despacio, casi como sabiendo que yo no tenía apuro en regresar y que disfrutaba del paseo.
Llegamos a la casa y el muchacho estaba bombeando el agua.
- ¿Y? ¿Cómo le fue con el caballo? Es muy mando ¿vio?
- Sí, claro que sí, es un caballo bueno.
- ¿Quiere que se lo vuelva a dejar mañana?
- Sii, me encantaría.
 Y así fueron todos los días mis paseos por el campo. Y los ratos que pasaba solitaria a orilla del rio llenándome de los olores, los colores, los sonidos de la naturaleza y haciendo que todo se impregnara tan adentro mío que aun hoy podría reconocerlos.



VIDA EN PÁNICO






¿Cuándo llegará el fin?
Estoy aquí sentada, no hay gente alrededor, pero no sé cuánto va a durar.
La mente es extraña y cada mente es única. Podemos encontrar ciertas coincidencias pero nada más.
Uno desea explicar lo que le pasa, pero no se puede, cuando lo hace lo miran como marciano y lo invaden de preguntas: ¿pero vos que sentís? ¿Pero cómo puede ser? ¿Pero te pasa solamente ahí? ¿Pero y cómo salís? ¿Consultaste? ¿Tomas medicamentos? y así en una lista infinita, son tantas y tan variadas que uno se siente peor de lo que estaba.
Finalmente la respuesta para cerrar el bombardeo es: mirá solamente lo entiende quien lo pasa, siento que me voy a morir, el aire no entra a mis pulmones, no soporto el lugar, ni la gente, puede pasar al aire libre o en un lugar cerrado, tomo medicamentos, hago terapia, pero eso solo mitiga.
Y así es, eso es el maldito ataque de pánico, pero como a todo lo malo hay que buscarle algo bueno, podemos decir que es la excusa perfecta para no ir  a donde no queremos :), ayuda a lograr una práctica de autocontrol de nuestra mente y de nuestro cuerpo para poder ir afrontando las situaciones traumáticas y más serias aún y sin ser vanidosos ayuda a sentirnos orgullosos de nosotros mismos, porque cada vez que vamos a esos lugares "prohibidos" por nuestras mentes o hacemos ese "algo" que no podemos hacer es una nueva batalla ganada y en verdad deberían darnos una medalla.
Por eso si padecés de pánico no estás solo/a, somos muchos, somos valientes, sobrevivientes de cada situación, yo hace muchos años que sobrevivo y acá estoy y si sos alguien que conoce una persona que sufre de ataque de pánico no lo bombardees a preguntas, simplemente alentalo, elogialo por el logro que tuvo, esa es la mejor y más grata manera de ayudarnos, no somos ni locos ni marcianos, no somos violentos, no contagiamos, no somos bichos raros, simplemente sufrimos del desgraciado ataque de pánico!! (Pueden reemplazar el desgraciado por otras palabras :) )



SE SUPONÍA (ELLOS ERAN MIS PADRES)




Se suponía que serían mi apoyo, mi compañía, que compartirían mis tristezas y alegrías, que cuando los necesitara allí estarían, se suponía, se suponía, se suponía.
Pero no, todo quedó en suposición. Un día en medio de la tormenta se alejaron, me dejaron sostenida en una endeble tabla y partieron para no volver.
Yo pensé que volverían, que algo les había pasado y que luego de pensarlo regresarían y estarían aquí y todos los días yo suponía, pero no, la suposición no se asemeja a la realidad.
Y aquí estoy, sigo de pie, con mi vida y ya no presumo nada, ahora camino mirando hacia adelante.
Ya está, ya fue, todo lo que debían hacer no lo hicieron. Pero hay alguien superior que en el medio de la tormenta y la inundación coloca más tablas y troncos, algunos conocidos, otros nuevos, algunos más lejanos y otros más cercanos y yo me aferré a cada una de ellos y ahora floto tranquila.
Descubrí que lo que simplemente hay que hacer es vivir, solamente vivir minuto a minuto sin suponer que alguien hará algo que debería hacer, porque como dice la canción "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" y yo de ahora en más, para bien o para mal me dejo sorprender cada día.




VIDA: GRAN ROMPECABEZAS



La vida es una caja con un gran rompecabezas. 
Cada momento vivido es una nueva ficha que termina dentro de la caja hasta que un día algo nos pasa, ahí la sacamos, limpiamos el polvo que acumuló con los años, despejamos una gran mesa y desparramamos en ella cada una de sus piezas.  Grandes sorpresas se develan ante nuestros ojos, algunas agradables, momentos felices, otras no tanto, pero todas encajan a la perfección y la verdad se va presentando ante ellos, por momentos causando gran dolor, impotencia, bronca, podemos sentirnos engañados, manipulados, despreciados, pero al final, cuando el rompecabezas está armado es cuando entendemos todo, comprendemos lo incomprensible, reaccionamos, sacamos lo bueno y lo malo.
Debemos mirar bien, analizar pieza por pieza y al final decidir seguir adelante, con la convicción que la decisión tomada es la única que vale y que pase lo que pase es lo que nosotros decidimos y esto es lo más importante, de lo que nunca nos vamos a arrepentir.
Yo ya lo decidí, pongo fin a esta parte de mi rompecabezas, sigo adelante con mis decisiones, con mi vida, con mi gente, lo guardo en su caja nuevamente e inicio una segunda etapa, un nuevo rompecabezas.
En definitiva, esto es la vida y hay que vivirla de la mejor manera y con la mejor gente.